Chileno, ex miembro del Grupo América y la Escuela de Santiago, agrupaciones poéticas de los sesenta. En Canadá desde 1975, doctor en literatura y traductor, ha publicado los libros de poemas El evasionista/The Escape Artist, Poems 1968 - 1980, Ediciones Cordillera, Ottawa, 1981; La Calle, Poemas, Ediciones manierista, Santiago, Chile, 1986; Tánger, Documentas, Santiago de Chile, 1990; Tangiers (versión en inglés), Ottawa, Cordillera, 1997; A vuelo de pájaro, Verbum Veritas, 1998; Vitral con pájaros, Colección Poesía para la libertad,_Poetas Antiimperialistas de América <http://www.poetas.com/>, Ottawa, 2002; Reflexión hacia el sur, Amaranta, Saskatoon, 2004, y De chácharas y largavistas, novela, Split/Quotation, Ottawa, 1993; Northern Cronopios, antología de narradores chilenos en Canadá, Canadá, 1993. También tiene prosa, poesía y crítica en Chile, Estados Unidos, Canadá, México, Cuba,  España y Polonia. En 2000 ganó el concurso de nouvelle de_www.escritores.cl <http://www.escritores.cl/>_con El diario de Pancracio Fernández. Sus últimas publicaciones en antologías figuran en Cien microcuentos chilenos, de Juan Armando Epple, Cuarto propio, Chile, 2002; Los poetas y el general, Eva Golsdschidt, LOM Chile, 2002; Anaconda, Antología di Poeti Americani, Elías Letelier, Poetas Antiimperialistas de América <http://www.poetas.com/>,_Canadá, 2003 y canto a un prisionero, Poetas Antiimperialistas de América <http://www.poetas.com/>, Canadá, 2004








                                        Poesía sexo maríhuana. Eds. Felipe Q. Quintanilla, Ivonne Zarza, Francisco Ucán Marín.
                                                                                                   ©2006  Todos derechos reservados por el autor


QUE FLOREZCAN MIL FLORES... Por Jorge Etcheverry
Mao dice que florezcan mil flores, que la cultura sea un brotar de todas partes". Así, la poesía como medio de expresión literario, es decir a través del lenguaje, tiene múltiples variantes, todas las cuales son en definitiva instrumentos de comunicación.
La poesía se distingue de la prosa y el drama, al menos tradicionalmente. La poesía en su vertiente lírica expresaría a un hablante lírico, sus sentimientos y emociones, lo que se denomina estado de ánimo, mientras que la narrativa sería una re-presentación de la realidad, como esencialmente lo es el teatro. A la poesía se adscribe tradicionalmente el estar escrita en verso, por oposición a la prosa o al teatro. Sin embargo, el aspecto que asume la forma de expresión no define intrínsecamente a un texto como poesía, prosa o teatro.

Sin embargo, la prosa puede ser básicamente la expresión de una subjetividad y la poesía puede ser en cambio una representación de la realidad, incluso preñada de motivación didáctica y para eso no tiene necesariamente que  adoptar la forma de la prosa. Pensemos a este respecto por ejemplo en la Silva a la agricultura de la zona tórrida, de Andrés Bello, cuyo inicio dice:


¡Salve, fecunda zona,
que al sol enamorado circunscribes
el vago curso, y cuanto ser se anima
en cada vario clima,
acariciada de su luz, concibes!
Tú tejes al verano su guirnalda
de granadas espigas; tú la uva
das a la hirviente cuba;
no de purpúrea fruta, o roja, o gualda,
a tus florestas bellas
falta matiz alguno; y bebe en ellas
aromas mil el viento;
y greyes van sin cuento
paciendo tu verdura, desde el llano
que tiene por lindero el horizonte,
hasta el erguido monte,
de inaccesible nieve siempre cano.

Por otro lado, si nos fijamos en la prosa poética, en definitiva prosa, de alguien como Arturo Rimbaud, en un fragmento de Mala sangre, de Una Temporada en el Infierno: Mala sangre

Tengo de mis antepasados galos el ojo azul pálido, el cerebro estrecho y la torpeza en la lucha. Hallo mi vestimenta tan bárbara como la suya. Pero yo no me unto la cabellera con manteca. Los galos eran los desolladores de animales, los quemadores de hierba más ineptos de su tiempo.
De ellos tengo: la idolatría y el amor al sacrilegio; - ¡oh! todos los vicios, cólera, lujuria- magnífica, la lujuria; -en especial, mentira y pereza.
Me espantan todos los oficios. Maestros y obreros, todos campesinos, innobles. La mano de pluma vale igual que la mano de arado.- ¡Qué siglo de manos! - Nunca tendré mi mano. Luego, la domesticidad conduce demasiado lejos. La honradez de la mendicidad me desconsuela. Los criminales repugnan como castrados: yo estoy intacto, y me da lo mismo. Pero, ¿quién me hizo tan pérfida la lengua, que hasta aquí haya guiado, salvaguardándola, mi pereza? Sin servirme para vivir ni siquiera del cuerpo, y más ocioso que el sapo, he vivido por todas partes. No hay familia de Europa que yo no conozca.

Así podemos ver que la forma ‘prosa’ puede ser más poética que la forma poesía. La poesía puede acoger también acoger elementos del teatro (texto mío del Evasionista, así bautizado por Leandro Urbina por oposición al presunto otro libro ‘comprometido’):

ESTROFA:

Mucha fue la acción y poca la comprensión
De los humanos de dos pies, sin suave pelaje, de ojos nunca verdes, de pupila inobediente a la Luz. Ahora las madres cobijan hijos de miga de pan en fríos cuartos
Ahora los ratones - rápidos, rastreros - invaden las grietas requemadas por el Sol Sin Forma
CORO:
"Ya no volveréis a pasar vuestras manos sobre el pelaje portador de las corrientes vitales. No correrán los gatos a hundir su hocico en La Tibia Leche, ni a lamer las manos, ni sacarán la luna de su anonimato
- Una sombra celeste cruza la barda blanca, de yeso - otra sombra anaranjada la persigue. Siempre hacia el este. ¿Dónde tomaremos el modelo del amor? El verde huye tras las rasgadas pupilas - Ahora pasa el gato intangible de la luz, siempre hacia el este
El dios abandonó su lugar del Almacigo Central luego de jugar con su cola bajo los rojos albores de este nefasto día - Seguido por la gata medrosa de la sombra -
ANTIESTROFA UNO:
Ahora que sentimos el zarpazo juguetón del vacío, la verde pupila de la muerte se insinúa en el interior de nuestros ojos
ORFEO:
Ya mis instrumentos callan, ya mis dedos de piedra se enmudecen - Un gran gato de piedra me oprime la garganta y no puedo cantar.


Eso sería muy sucintamente respecto a las diversas formas textuales que puede asumir la poesía. Al interior de estas formas textuales se dan también otras posibilidades. Está el poema lírico, que por ejemplo ejemplifica universalmente el Poema 15 de Pablo Neruda,

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.


Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.


Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.



Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.



Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


Tenemos al poema épico, forma preferida en momentos de gestación de las nacionalidades y estados, conflictos bélicos y conquistas, procesos revolucionarios. En la forma épica, la intención y emotividad del emisor poético se vuelca hacia un acontecimiento relevante de la realidad y lo dota de carga emotiva, haciéndolo convincente. Tenemos el ejemplo americano clásico de La Araucana, de don Alonso de Ercilla y Zúñiga

Son de gestos robustos, desbarbados,
bien formados los cuerpos y crecidos,
espaldas grandes, pechos levantados,
recios miembros, de nervios bien fornidos;
ágiles, desenvueltos, alentados,
animosos, valientes, atrevidos,
duros en el trabajo, y sufridores
de fríos mortales, hambres y calores.
No ha habido rey jamás que sujetase
esta soberbia gente libertada,
370 ni extranjera nación que se jactase
de haber dado en sus términos pisada;
ni comarcana tierra que se osase
mover en contra y levantar espada:
siempre fue exenta, indómita, temida,
de leyes libre y de cerviz erguida.

Estas formas del texto poético pueden tener los más diversos contenidos. Así, se trata más bien de una actitud del hablante, que sería el emisor que sostiene el texto, el que determina el carácter lírico o épico. La poesía puede también desprenderse de los signos explícitos líricos o épicos, adoptando una tendencia hacia la objetividad. Pero los indicios más leves apuntarán hacia el emisor subyacente, por ejemplo en este breve poema de Alberti:
¡Arriba, trabajadores
madrugadores!
¡En una mulita parda
baja la aurora a la plaza
el aura de los clamores,
trabajadores!
Toquen el cuerno los cazadores;
hinquen el hacha los leñadores;
a los pinares el ganadico,
pastores!

Elementos como los diminutivos, las exclamaciones y los imperativos ‘toquen’, ‘hinquen’, ‘a los pinares’, ‘Arriba’, denotan la implicación del sujeto. Más cerca de una supuesta objetividad estarían aparentemente los haikús, como en éste, de José Juan Tablada, de México
Los sapos
Trozos de barro,
por la senda en penumbra
saltan los sapos,
En que el primer verso muestra un poco al hablante en tanto hace una comparación. Pero cabe también la poesía puramente descriptiva. En ese caso el emisor dispone los elementos en lugar de expresarse sobre ellos por la presencia de ideas, sentimientos, imágenes, etc. Así, esa poesía sacrifica la carga personal y el carácter testimonial, pero adquiere en cierta medida la certidumbre de lo real.
Ligado a esto nos encontramos con la antipoesía, que en manifestaciones extremas modifica ligeramente una frase hecha, como por ejemplo en ciertos artefactos minimalistas de Nicanor Parra:
Cuba sí
Yanquis también

o

La izquierda y la derecha unidas
Jamás serán vencidas

La antipoesía es un arma poderosa porque permite la erosión de todo lenguaje institucional serio, trátese del religioso, el político y el institucional en general. Por ejemplo se puede aplicar a los lugares comunes de las ciencias humanas, como en estos ejemplos míos:

1

En el Renacimiento
el hombre descubrió el cuerpo y la naturaleza

El ideal de vida era humanista
que trataba de juntar las armas y las letras

Se descubrió el Nuevo Mundo
(No están muy claros los motivos de Colón)

Descartes dijo: cógito ergo sum
y Liebnitz inventó
el cálculo infinitesimal

3

En una cosa estamos de acuerdo:
Parece que somos mestizos
La conquista de América
fue un hecho muy importante
para el Hombre Americano

Desde entonces no ha podido levantar cabeza
Otra vertiente de la poesía lleva al máximo una característica que le sería propia según algunos, entre ellos Jean Paul Sartre;  el hecho de manifestar la materialidad del lenguaje, en oposición de la prosa, que desaparecería para dar lugar al significado. Esto se liga al carácter oral del origen de la poesía, cuyos aspectos materiales métricos y fonéticos son a la vez ayuda memoria e instrumentos para hacer notorio el contenido.  En toda manifestación literaria o escrita existe en mayor o menor grado la función poética, que en general se denomina así la materialidad del lenguaje hecha manifiesta. La poesía concreta o de apoyatura rítmica lleva a sus límites esta característica del lenguaje. La poesía concreta, fonética, etc. surge de aquí, así como por ejemplo Canto negro de Nicolás Guillén

¡Yambambó, yambambé!
Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro;
congo solongo del Songo
baila yambó sobre un pie.
Mamatomba,
serembe cuserembá.
El negro canta y se ajuma,
el negro se ajuma y canta,
el negro canta y se va.
Acuememe serembó,

                                      aé
                              yambó,
                                      aé.
Tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba;
tumba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba:
¡yamba, yambó, yambambé!

Pero todas las formas poéticas, como otras formas de re-presentación de la realidad juegan permanentemente con la necesidad de ser percibidas, de fijar la atención en sí mismas, tienen por tanto un carácter espectacular. La poesía, en tanto re-presentación es un proceso cognoscitivo, quiérase o no. Todo conocimiento humano es mediado, es decir, se conoce a través o mediante un objeto que representa o se supone representa elementos de lo ‘real’. En esto concuerdan pensadores tan dispares como Lucaks y Heidegger. Esta estructura del conocimiento humano hace deseable el polo místico, en que no hay mediación y se conoce inmediatamente, existiría una fusión con el objeto del conocimiento. Se existiría en un estado de omnisciencia, de congruencia entre conciencia y mundo, lo que soluciona míticamente la dicotomía sujeto - objeto  Entonces, el papel de las expectativas, las presuposiciones y la tradición cultural e histórica juegan un papel determinante sobre la percepción y concepción de le poesía. Esto se muestra ya desde el libro como base material de la poesía, y la adscripción que se hace del poema o la poesía a un cierto tipo de texto. La reiteración de formas, figuras retóricas, modos de decir y estilos se hacen habituales (clichés) al cabo de un tiempo y exigen la inserción de un elemento nuevo para captar la percepción humana, siempre afanosa de novedades. Los estilos fructifican, mueren, surgen otros que sean productivos.


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