era un pequeño pueblo enclavado en las montanas
con sincolotes grandes y sembradíos i n m e n s o s
las torres de su iglesia se alzaban imponentes
a un cielo azul
INTENSO con nubes de nieve
la gente de ese pueblo
seguía tradiciones
conservaba su historia
conocía sus raíces
amaban el olor de la tierra mojada
apreciaban el canto del jilguero
en los pinos
pero llegó aquel día ese triste momento...
y el bosque fue talado en aras del progreso
y el agua cristalina regalo de los dioses
no corrió nunca más…
por las calles del pueblo
se acabaron las milpas y los cielos azules
y solo se divisaba gris asfalto
gris a i r e
los jóvenes de antes
hacían
grandes sembrados hoy…
hoy trabajan
ocho horas
en
una
obscura
fabrica
y los maizales se secan
y la tierra se agrieta
y el jilguero no canta
porque no hay más pinares
y los grandes manzanares el orgullo de mi padre
son ahora condominios
de gentes
importantes
ya el ruido de los autos
m o n o to n o y sin ritmo
obscureció el sonido
armonioso
del bosque
.........
hay gente
mucha
gente
más nadie se saluda....
todos co r r e n
ansiosos... nadie…
conoce a nadie
el pueblo ya no es pueblo
la cuidad lo invade
y el bosque languidece
a n t e el
monstruo
de
asfalto
………
Y al mirar todo esto
con profundo
d
o
l
o
r
me pregunto ¿hasta donde
adonde
Progreso